Penguin Cold Caps

El testimonio de Nicole

Hola, me llamo Nicole. Vivo en Pheonix, Arizona, con mi marido y nuestros dos hijos, que cuando me diagnosticaron el cáncer tenían sólo cinco y ocho años.

Allá por 2017 me dijeron que tenía cáncer de mama. Estoy segura de que no soy la única al decir que fue un shock total. ¡No podía creer que me estuviera pasando esto! He estudiado nutrición, siempre he intentado seguir un estilo de vida saludable y he pasado años trabajando como asesora de salud para otras personas. Todavía no me había dado cuenta de la realidad cuando di la noticia a mi familia y amigos íntimos

Durante la mayor parte de ese tiempo estuve totalmente aturdida, pero una cosa que logró atravesar la niebla fue cuando mi hijo mayor llegó a casa del colegio, muy alterado. Mami, me dijo, uno de los niños del colegio me ha dicho que te vas a quedar calva y te vas a morir.

Esa afirmación me sacudió hasta la médula: los niños pueden ser tan crueles. Le miré a los ojos y le dije: » Cariño, NO me voy a quedar calva y, desde luego, NO me voy a morir; tenía toda la intención de cumplir ambas promesas».

Durante las primeras semanas después de mi diagnóstico, hice lo que todos los oncólogos te dicen que no hagas: empecé a devorar información en Internet. Me pasé horas leyendo estudios y artículos científicos, buscando formas de conservar mi cabello. Recorrí las redes sociales en busca de mujeres con el mismo diagnóstico que yo, y fue en Instagram donde encontré el hashtag #coldcapssavedmyhair. Al seguir leyendo, me quedé asombrada. Había muchas historias reales de mujeres (y hombres) como yo que habían conseguido resultados asombrosos con el cold capping. ¿Por qué no había oído hablar de él antes? Parecía ser la respuesta que buscaba.


Mi programa de tratamiento

Cuando me hicieron la biopsia y las pruebas, mi equipo médico pensaba que estaba en etapa 2a. Me dijeron que mi plan de tratamiento probablemente sólo requeriría cirugía, posiblemente radioterapia, pero no quimioterapia. Respiré aliviada… Conservaría mi cabello.

No fue hasta después de mi doble mastectomía cuando se hizo evidente que el cáncer estaba más avanzado de lo que habían pensado en un principio. En lugar de «etapa inicial 2», estaba en etapa 3c y «localmente avanzado». Ahora era necesario un protocolo de tratamiento más agresivo, lo que significaba quimioterapia. Sólo podía pensar en la promesa que le había hecho a mi hijo. No podía perder el cabello.


Encuentre un oncólogo que le apoye

Le comenté a mi oncólogo la idea del tratamiento de enfriamiento capilar. Enfriamiento capilar, dijo, eso no funciona. No malgaste su dinero.

Le enseñé los sitios web y las historias de éxito que había encontrado en Internet, incluyendo la página de Penguin Cold Cap y el grupo de apoyo a la quimioterapia en Facebook. Le enseñé las fotografías del antes y el después publicadas por personas que habían utilizado los gorros de enfriamiento durante la quimioterapia. Muchos siguieron y describieron toda su trayectoria con lujo de detalle. Escribir un blog es una de las formas de sobrellevar el cáncer y el tratamiento, por lo que abundaban las historias reales e inspiradoras de mujeres que lo habían conseguido. Así lo demuestran sus fotos posteriores, en las que aún lucen una hermosa cabellera. Nunca habría sabido que se habían sometido a un tratamiento de quimioterapia.

Pero mi oncólogo se negó a ceder y me dijo que si quería ponerme el gorro de enfriamiento, no me apoyaría. Estoy muy contenta de haber tenido la fuerza de salir de su consulta aquel día y no volver jamás, ¡porque se equivocaba!


Mantén el control de tu propia trayectoria

Decidí que necesitaba encontrar un asesor que estuviera dispuesto a trabajar conmigo, adaptándose a mis necesidades como persona en mi travesía por el cáncer. Pedí una segunda opinión a un oncólogo conocido en la otra punta de la ciudad. Al principio me quedé desolada cuando me dijo que tendría que someterme a un protocolo de tratamiento mucho más agresivo que el de mi plan original, y eso significaba una dosis aún más fuerte de fármacos de quimioterapia. En ese momento, pensé que no había forma de conservar mi cabello. Por eso, cuando mencioné el enfriamiento capilar, lo hice con cierto temor.

Me alegró mucho su reacción, un cambio radical con respecto a mi anterior oncólogo. Se mostró muy positivo con respecto a la terapia con gorros de enfriamiento y dijo que había tenido otros pacientes que se habían sometido a ella con éxito en su centro.

Entendió por qué conservar mi cabello era tan importante para mí. Aceptó que la pérdida del cabello puede repercutir negativamente en el bienestar mental de algunas personas, y que conservar el cabello después de la quimioterapia puede mejorar su estado de ánimo, lo que a su vez repercute positivamente en la recuperación general tras el tratamiento.

Pudo facilitarme datos de varias empresas de enfriamiento capilar Cuando le pregunté cuál tenía el mayor índice de éxito, me contestó, Penguin Cold Caps.


Mi experiencia con Penguin Cold Caps

Nicole

En cuanto volví a casa después de la primera cita, entré a www.penguincoldcaps.com e hice mi pedido. Mi representante de zona fue fantástica. Me lo explicó todo y, basándose en mi régimen de medicamentos, me dio mi propio programa personalizado.

Lo que me reconfortó fue que mi representante había tenido cáncer y había utilizado Penguin Cold Caps para conservar su propio cabello. Sabía exactamente por lo que estaba pasando y fue increíblemente comprensiva.

Seré la primera en admitir que estaba un poco intimidada con la idea del tratamiento de enfriamiento capilar. El tratamiento de quimioterapia por sí solo es una perspectiva aterradora, y no estaba segura de cómo me las arreglaría además con el frío encima de mí. Sí, hacía mucho frío. La cabeza tarda unos minutos en enfriarse, lo que resulta incómodo, pero una vez que ha bajado la temperatura del cuero cabelludo, ha sido más que tolerable. Pero una cosa voy a decir, a pesar de la ligera incomodidad, fue por mucho una de las mejores decisiones que tomé durante mi travesía contra el cáncer.


Los resultados

Nicole Después

Conservé el 80% de mi cabello, a pesar de estar sometida a un duro régimen de quimioterapia contra el cáncer de mama. Tuve algo de pérdida, lo cual es normal, aunque al principio me aterrorizaba que no se detuviera. Al final, perdí un poco de grosor, pero nadie lo notó. La razón principal por la que lo hacía era para que mi hijo no me viera como una persona enferma, y eso es exactamente lo que conseguí. De hecho, nadie se dio cuenta de que estaba recibiendo quimioterapia.

Mirando hacia atrás, toda la experiencia me ayudó a fortalecerme. Sentí como si pudiera retomar el control en un momento de mi vida en el que tenía muy poco poder sobre lo que me ocurría. Y después de la quimio, pude seguir adelante y reanudar la vida a mi manera mucho más rápido que si hubiera tenido que esperar a que me volviera a crecer el cabello.

Pero lo más importante para mí es que Penguin Cold Caps me ayudó a cumplir la promesa que le hice a mi hijo. Mamá no perdió el cabello.